La aspirante socialista se presenta en el Club Broseta como alternativa amable del equipo de gobierno municipal

 

Aunque su próximo reto es orgánico como liderar el PSPV de la ciudad de Valencia, la teniente alcalde del ayuntamiento de Valencia, Sandra Gómez, aprovechó la invitación de Club de Encuentro Manuel Broseta para presentarse como la alternativa amable del equipo de gobierno municipal, especialmente, de la política de movilidad del actual consistorio, dejando aparcado la parte orgánica.

En su lugar defendió un proyecto independiente valenciano, desde la sociodemocracia, pero autónomo y ambicioso, rememorando otras épocas políticas. Eso sí, declarándose heredera del ex alcalde, Ricard Pérez Casado, y defendiendo su vocación y trayecto sociodemócrata.

Gómez trató de presentar un proyecto ambicioso y sostenible para la ciudad de Valencia basado en aprovechar los huecos generados por otras ciudades, en concreto, la crisis soberanista catalana, como ya sucedió en el siglo XV de esplendor que la lucha entre territorios catalanas, permitió al Reino de Valencia vivir su momento de máximo esplendor. Según la edil, “Valencia debe de aspirar a ejercer de capitalidad Mediterránea”, ya que “es un destino natural para muchas inversiones ante la inestabilidad de otras grandes ciudades de nuestro entorno”, proponiendo la suma con los municipios metropolitanos.

En este sentido, ha propuesto un liderazgo que apuesta por “la atracción de empresas y talento que permitan hacer de Valencia un hub tecnológico Mediterráneo con vocación global”, pues, en su opinión, “si existe una ciudad en Europa con capacidad de asegurar que florezca un ecosistema internacional de emprendimiento y tecnología esa es Valencia”.

Para ello, propuso la creación de un gran cluster tecnológico de la Ciudad de Valencia en la fachada marítima de Valencia, que sea el “gran distrito de la innovación, que vaya desde el Grau a las universidades, donde ya se están localizando las primeras piedras de este proceso”.