Se termina una etapa. Una más de mi vida. Una que he vivido como las demás, con pasión, devoción, diversión y sobre todo con mucho orgullo y satisfacción. Un honor formar parte del legislativo que día a día trata de mejorar la vida de mi pueblo, el pueblo valenciano. Un privilegio poder tomar la palabra en un atril para trasladar siempre con convencimiento lo que uno lleva dentro, y de lo que uno trata de convencer al adversario (nunca enemigo) político. A veces se consigue, no pocas. He intentado hacerlo bien, siempre. Sé que he cometido errores, pero siempre he obrado en conciencia. A veces no es fácil. Me he intentado rodear de gente buena. Siempre he sabido distinguir entre arribistas, interesados, gente honesta, trabajadores, eficientes, etc. Alguno, siempre también, se cuela en el filtro, tal cual una hoja de té en la propia tetera. No hay posibilidad de filtrar mucho más. No soy infalible ni perfecto. Tampoco lo intento. He aprendido mucho, de casi todos. He disfrutado escuchando a grandes compañeros de todos los partidos políticos. Algunos no solo me aportaron en lo político sino también en lo personal. También cuando sufrí en mi vida privada. Recuerdo gestos que serán inolvidables, como un abrazo del amigo Rubén Ibáñez, al cual no conocía mucho. Tengo que agradecer el cariño y respeto que siempre me mostraron los portavoces cuando compartí con ellos en junta de síndicos, actos instituciones, etc. Fueron siempre deferentes, y sobre todo amables. Se agradece mucho. También a todos los miembros de la Mesa de Corts. Especialmente a Carmen Martínez y Emilio Argüeso en mis ausencias, facilitándome la labor para que pudiese participar igualmente. El President Morera siempre fue más compañero y amigo que Presidente. También dice mucho.

Recuerdo la primera vez que subí al atril en mi primer parlamento. Giré la cabeza a derecha e izquierda y miré fijamente a dos referentes, a personas que miraba siempre con admiración. Mi buen amigo Luis Santamaría y a la vicepresidenta Mónica Oltra. Nivel inalcanzable el de los dos para un tipo como yo.

En estos cuatro años he sufrido como nunca y también he ganado como nunca. He padecido injusticias, insultos, ataques inexplicables, y también he ganado amigos, aprendizaje, y la vida me trajo a Carolina y un hijo. Eso no es poco, sino casi lo es todo. He aprendido a apreciar más y mejor. He aprendido a ser más competitivo, a ser más tolerante, a discutir más y mejor, a no ser dogmático, a entender que no todo es blanco o negro. He querido saber más, explorar más para obtener más información.

También he sabido aprender muchas cosas de los medios de comunicación. A esto también me han enseñado amigos de prensa. No cito a nadie y así evito enfados, pero algun@s de ell@s ya son más que compañer@s. Son amig@s.

Agradecimiento especial merecen todos y cada uno de los trabajadores de esa institución. El verdadero encofrado de Las Cortes Valencianas son sus trabajadores. Dedicación, profesionalidad y siempre una sonrisa. Han sabido crear un ambiente inigualable. A mis compañeros del Departamento de Seguridad nada que añadir. Son, si me lo permitís lo mejor de esa Institución. Los que cuidan en silencio de todos nosotros.

Me he llevado cosas muy buenas, y de verdad que no me llevo nada malo. De nada ni de nadie, que quede claro. A mis ex compañeros de Ciudadanos, les deseo todo lo mejor, en sus vidas personales, familiares y en la profesional. Me llevo lo mejor que se puede llevar una persona. Una ilusión y un honor de poder haberlos representado durante un buen tiempo. Luego la política es lo que es, y nos lleva a cada uno por una dirección distinta.

Y dejo la traca final, ahora que estamos en fallas para lo que más quiero. Para Alberto García, Domingo Rojo y David de Miguel. Siempre supieron y supe a lo que vinieron y lo que querían. Lo han demostrado y con creces. Cada uno de ellos me han enseñado algo distinto. Cada uno de ellos me ha aportado día a día. Alberto, un tipo que llegó y al que se le adjudicó la mejor cartera, la más laboriosa quizás pero también sin duda la más gratificante. Ayudar a los que más lo necesitas es seguramente lo mejor de la política. Un tipo como él con recursos personales para hacer y dedicarse a otra cosa, ha invertido todo su tiempo en mejorar la vida de las personas con diversidad funcional. Se ha dejado media vida. Pero también él ha dejado mucho. Un verdadero honor compartir con él un escaño. Un hombre honesto y con una mente privilegiada.

Cuanto me ha enseñado y cuanto he aprendido. Un buen docente. Un hombre con el que comparto y sonrío. Domingo Rojo es como aquel hermano mayor que uno necesita tener cerca. Un hombre leal, trabajador y con un sentido de la responsabilidad fuera de lo común. Un hombre bueno. Y David de Miguel. Poco tengo que decir de él. Digo poco porque necesitaría al menos dos o tres muros como este para describirlo. Nunca pude tener mejor Sancho Panza. Un amigo preparado, trabajador, y que siempre primó lo personal por encima de lo profesional. Un hombre que renunció a mucho dinero (que a nadie le sobra) por seguir sus principios. No se suele ver eso ni en política ni en muchos otros sitios. Siempre en deuda con él. Siempre en deuda con los tres.

De todas las personas que he conocido en este proyecto y que ya no están, muy agradecido por vuestro cariño, aprecio y consideración. Nos veremos pronto seguro, en política o en la vida. Aquí me tendréis siempre. Espero poder seguir ayudando desde donde esté.

La política en primera línea si que me ha servido. Sobre todo, para aprender y descubrir. Y ambas cosas me encantan.

Ha sido un honor representar al pueblo valenciano. Un verdadero honor.