“Isabel García es un regalito envenenado de Sánchez y Ábalos que Puig, sumiso, ha aceptado”

El portavoz de la campaña electoral del Partido Popular de la Comunitat Valenciana, Jorge Bellver, ha lamentado que la “herencia reputacional de Ximo Puig y Mónica Oltra no sea otra cosa que un ‘combo’ de imputados en sus listas para las elecciones autonómicas, nacionales y municipales”.
Jorge Bellver ha criticado que tanto el candidato socialista como la lideresa de Compromis “se han embarcado en una huida hacia adelante para blanquear su corrupción camuflando entre sus candidatos a los cargos de sus partidos investigados por los tribunales”.

El dirigente popular considera que a los partidos del Titànic “se les ha caído la careta y ahora vemos que su discurso contra la corrupción no era más que una muestra más de su doble lenguaje y su hipocresía”.

“Isabel García es un ejemplo -ha continuado-. No es más que un regalito envenenado de Pedro Sánchez y Ábalos que Puig ha aceptado sumiso. Con el agravante de que, pese a las sospechas sobre su gestión, desde Ferraz miraron para otra parte para intentar salvar a una de las suyas y blindarla con el aforamiento”.

Bellver ha señalado que PSPV y Compromis “ya no esconden esa guerra soterrada que han estado librando durante la legislatura y han sacado los cuchillos a pasear. Hoy sabemos que Xavier Rius, doblemente imputado, señala a Jorge Rodríguez, también como cabeza de la trama de las adjudicaciones del MuVIM en el caso de los catálogos que fueron impresos antes de adjudicarse”.

“Rius, que también ha intentado colocarse en la lista autonómica de Compromis para ser aforado, no hace otra cosa que intentar salvarse aunque sea a costa de hundir un poco más al candidato socialista a la alcaldía de Ontinyent, que además está investigado en el procedimiento derivado de la operación Alquería, por la que fue detenido junto a sus más estrechos colaboradores”, ha añadido.

Jorge Bellver ha recordado que la gestión del Consell está plagada de irregularidades a lo largo de esta legislatura. El penúltimo ejemplo, las subvenciones más que sospechosas, de cerca de 600.000 euros, que habrían recibido las empresas participadas por los familiares de Puig en Morella.