La XIIª Legislatura sigue avanzando, no sin dificultades, cumpliendo ese mandato de la ciudadanía tras las últimas elecciones , por el cual exigían a los Partidos Políticos otra forma de gestionar la res pública, desde un aspecto mucho más colaborativo. Los españoles no dieron un mandato de cambio sino de pacto. Un nuevo escenario que no se había producido nunca y que habría una ventana de oportunidad para dignificar la acción política.

La descompensación del bipartidismo imperfecto dominante y la irrupción de la “nueva” política debían haber generado un ambiente propicio para la Alta Política, para la Política de Estado, especialmente necesaria en momentos de dificultad como los que hemos sufrido los españoles para salir de una crisis que muchos obviaron. Pero la realpolitik está dejando en evidencia tanto a los nuevos, como a los que siguen sin estar.

Un tema recurrente en el ecosistema político y secundado por los Medios, es la continua acusación al Gobierno Popular de inacción. Desde los púlpitos mediáticos, los nuevos profetas nos adentran en ese nuevo escenario de la posverdad. Pero otra vez la realidad pone a cada cual en su sitio. Nunca una minoría mayoritaria como la del Partido Popular en el Congreso había conseguido un volumen de acuerdos como los conseguidos en esta Legislatura.

Una Legislatura marcada por los continuos golpes de efecto, cambios de rumbo e incoherencia manifiesta, de aquellos que buscan bloquear la acción de un gobierno decidido a mantener el rumbo de su política reformista. Un Partido Popular que ha demostrado y sigue demostrando por la vía de los hechos, que su espíritu abierto, colaborativo y dispuesto al acuerdo está más presente que nunca.

Buena prueba de ello, han sido los cuatro grandes acuerdos de Estado conseguidos por este Gobierno ante la algarada de algunos. Primero, al acuerdo conseguido con los Agentes Sociales sobre la subida del salario mínimo interprofesional. Un acuerdo histórico por el cual, solo en 2018 afectará a 533.978 trabajadores, lo que equivale al 3,5% de los afiliados al régimen general de la Seguridad Social.

En segundo lugar, el acuerdo alcanzado con los Sindicatos para subir el sueldo a los tres millones de funcionarios hasta un 8,8% en tres años. Otro gran acuerdo tras el cual el Ministro Montoro urgió a los empresarios a imitar el alza salarial del sector público a sus trabajadores.

El tercer gran acuerdo alcanzado por el Partido Popular, a pesar de los palos en las ruedas de aquellos que han querido jugar con la buena voluntad de nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, ha sido el de la tan ansiada equiparación salarial de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Otro acuerdo histórico que pone fin a 30 años de justas reivindicaciones y que se quiera o no, está negro sobre blanco como muestra una vez más del compromiso de este Gobierno.

El cuarto gran acuerdo alcanzado ha sido con la FEMP. Otra muestra del espíritu municipalista y esa voluntad colaborativa del gobierno del Presidente Rajoy. Un acuerdo que permite a ayuntamientos reinvertir el superávit municipal en este año 2018 y 2019 en inversiones financieramente sostenibles, que redundarán en una mejora de la calidad de vida en nuestros municipios.

La realidad ha vuelto a demostrar que los agoreros siguen dando palos de ciego en este juego de la “nueva” política donde todo vale. Acuerdos con la sociedad civil, la verdadera protagonista de las Políticas Públicas y que dejan en evidencia a aquellas fuerzas políticas que se han situado al margen de ese mandato ciudadano de las urnas. Solo un gran acuerdo ha roto esta dinámica, el Pacto Nacional contra la Violencia de Género. Pero ahí se acabó la voluntad de una oposición que sigue escorada y alejándose de los grandes acuerdos que España necesita.

Acuerdos como los anunciados por el Gobierno que presentará al principal partido de la oposición, el PSOE, en un ejercicio de responsabilidad política sin precedentes. Porque el tema del Agua, la Financiación Autonómica o la Educación necesitan un marco colaborativo en la línea de lo demandado por una ciudadanía que necesita un mayor empoderamiento con sus legítimos representantes.

Juan Vicente Pérez Aras

Diputado Nacional PP