Con el permiso de la autoridad, el curso político empieza su andadura tras un verano cuanto menos, agitado. Con el presidente Sánchez de gira andina, para mayor gloria del Socialismo del Siglo XXI, el mismo que gracias a los informes bien remunerados de Podemos está sembrando el caos por aquellas latitudes. Un drama humanitario que se está viviendo ahora mismo en Venezuela, donde millones de personas están huyendo de la miseria chavista. Volviendo a estas latitudes, el patio nacional sigue entretenido, con el presidente de viaje, sus ministros en fila para comparecer en el Congreso y su alter ego podemita lanzando titulares y diatribas contra todo lo que se mueve.

Puesta en marcha la superproducción de la izquierda española “Franco ha vuelto”, los laboratorios sociales siguen elucubrando para mantener entretenido al personal. La nueva política de comunicación, de la que solo se salvan honrosas excepciones, sigue dorando la píldora progresista. Abandonada ya la emergencia nacional que hacía imposible que Rajoy y el PP siguiera gobernando, desaparecieron como por arte de magia cualquier manifestación de protesta. Desaparecieron las marchas por la dignidad, ni yayoflautas, ni Pro-AVE, ni Pro-Financiación, ni padres ni trabajadores de una concertada a la que siguen dinamitando sin pudor, ni corrupción, ni nada de nada. Vivimos en un paraíso terrenal gracias al advenimiento del Sr Sánchez y su gobierno no votado. Puro tacticismo para mantener el equilibrio en el alambre político, donde los que ayer rodeaban el Congreso para que no gobernara el Partido más votado, hoy buscan socavar el Senado para que tampoco pueda legislar el partido más votado. Cosas de esta España nuestra.

Titular tras titular, ocurrencia tras ocurrencia, la maquinaria propagandística del nuevo poder sigue embistiendo los cimientos de nuestra democracia, con vergonzosas cesiones al entorno filoetarra y al nacional-populismo secesionista. Menos mal que Sánchez nos ha descubierto el antídoto contra la estulticia que nos domina. La “Comisión de la Verdad” nos va a liberar de ese virus letal que nos acompaña desde el 34 y de paso y con buen talante, nos descubrirá las verdades del barquero sobre unas cuestiones cuanto menos inquietantes: ¿Quién escribió su tesis doctoral?, ¿Cuánto gana su mujer en el IE?, ¿Con quién fue en su Falcon al FIB?, ¿Hay algún militante del PSOE al que no haya enchufado?, ¿Por qué se cesó al Jefe de la UCO? Suma y sigue….

Mientras, las primeras luces de alarma empiezan a emitir señales de advertencia. Con los podemitas planificando nuestra economía al grito de ¡A por las Clases Medias!, volvemos a aplicar las recetas del fracaso: más impuestos y más gasto. Otro desaguisado de funestas consecuencias. La caída del PIB a su nivel más bajo en cuatro años, la bajada en la creación de empleo a menos del 3% y la debilidad el consumo son algunos de los indicadores que alertan del peligro de desaceleración de una recuperación económica que volvió a asombrar al mundo, de la mano del Partido Popular.

Iniciamos un curso político cargado de incertidumbres y con un horizonte electoral donde las europeas vendrán a marcar la política en la UE​ y el día a día de sus ciudadanos los próximos cinco años. Unas elecciones determinantes en un escenario geopolítico mundial en plena transición de equilibrios de poder. Elecciones que junto a las Autonómicas y Locales reconfigurarán el tablero político español. Un escenario donde las continuas cortinas de humo perfectamente diseñadas desde las atalayas mediáticas van a intentar difuminar la realidad a su conveniencia. Tacticismo y revisionismo de la mano de aquellos no votados que ahora rigen los designios de España. En nuestra tierra, Puig y Oltra siguen jugando al escondite electoral. Encuentros y desencuentros que ponen en jaque el débil equilibrio de poder que sustenta toda una arquitectura institucional de gobiernos de perdedores por toda la Comunitat Valenciana. Frente a todo ello, un Partido Popular más fuerte y unido para dar cumplida respuesta a los desafíos que nos acechan y defender ese proyecto común que es España. Dejamos atrás la canícula con un borrascoso inicio de curso, pero eso sí, con una revisada versión de país en marcha.

Juan Vicente Pérez Aras

Diputado PP por Valencia