Y llegaron nuestras Magas,
después de Epifanía,
en un día de rebajas;
¡con la ilusión que se ansía,
aparecieron las Hadas,
y su gran algarabía!

Prohibido estacionar,
ponía en TODO papel,
nadie puede comprender,
la esencia de ese pastel,
cuándo con todo respeto,
y ya me causa sonrojo,
que el motivo de tal veto
es un acto RELIGIOSO.

¿Qué religión adorada
podrá esto soportar?

Pues unas damas cargadas
de retal, tules, brillantes,
terciopelos, abrigantes,
y plumas policromadas,
se tengan que pasear
sin tarifa y estandartes,
que provocan carcajadas
y pitidos insultantes.

¿Es libertad de expresión?

No entiendo como tal gesta
provocó en aquel balcón,
la protesta manifiesta
que salió en televisión.

Los Reyes ya se marcharon,
la Epifanía pasó,
los regalos nos dejaron
y la fiesta, ¡se acabó!

En medio de las rebajas,
Valencia se clausuró,
porqué las Magas y Pajas,
todo el centró colapsó.

¿Que motiva en Valencia,
tan mago acontecimiento?
¿Donde radica la esencia,
de tan profundo aspaviento?

Si “unos” pitan, radicales,
si “otros” callan, no se enteran,
y los verdaderos males,
¡ocultos! Para que jamás se vieran.

Pregunten que ha costado
evento tan ingenioso,
y de donde se ha pagado
ese coste tan cuantioso.

Y digan pues sin enfado,
¡díganlo con claridad!,
que no es acto religioso
y no goza de piedad,
es un acto caprichoso
de TODA LA AUTORIDAD,
que en el año treinta y cuatro
se encarnó en esta ciudad.

Y acabo yo preguntando
por saber un poco más:
¿Cuando pasaron las magas
por toda nuestra ciudad,
se oyeron volteando,
campanas en san Nicolás?

¡si en vols mes, para el cabás!

 

 

Estacionamiento

Atasco