Últimamente nos invaden noticias de naturaleza económica que pretenden concienzudamente convencer a la población de que se va a producir por ser necesaria, la subida de los tipos del IVA, es decir, el básico o genérico, el aminorado y el superreducido. La Agencia Tributaria cavila formas de recaudar, convencida de que la recaudación con impuestos indirectos es más fructífera para las arcas públicas que otro tipo de impuestos.

Y no le falta razón, los impuestos que gravan el consumo, los pagamos todos, queramos o no, pero si el tipo genérico del IVA (en España el 21%) es aumentado, fomenta queramos o no, la economía sumergida, esto es, si a cualquier ciudadano se le hace pagar una quinta parte más de lo que valen las cosas (base imponible), porque tenemos un socio que se lleva ese 21%, el planteamiento disuasorio está servido, habrá sin duda una huida de esa legalidad impuesta.

No me extraña pues, que se creen esas bolsas de dinero negro o de trabajo no regulado. Lo lógico sería establecer criterios de control (que no es que no los haya) más eficaces que sirviesen probablemente de imposibilidad huidiza, pero el criterio fundamental es la educación; tenemos que educar necesariamente a la población desde muy niños, para estructurar comportamientos respetuosos con la legalidad. Nuestro carácter mediterráneo propicia la desinhibición con la norma.

Recuerdo en mi época juvenil, estudiando en Northampton, que dejaban 50 peniques en una urna y cogían un periódico, dejando el resto, y yo pensaba que en mi pueblo iban a durar dos segundos. Pues lo que se debería de pensar es todo lo contrario. Hay que ser respetuoso con la norma y encontrar anómalo la prestación de servicios sin IVA, si queremos contraprestación o retorno de lo que pagamos, con buena sanidad, con buenas autopistas, buena educación … Si queremos estar orgullosos de nuestros servicios públicos, la conciencia de pagar deber ser lo normal y cada uno respecto a sus ingresos, desechando la consideración de que los impuestos son una lacra y para ello, deben de ser adecuados, no elevados y basados en la proporcionalidad. Pero no solo respecto de lo que uno gana, sino respecto en el esfuerzo en su pago. No se trata pues, de subir los tipos, sino que paguen todos para poder bajarlos, para asumir conceptualmente que los impuestos no son una lacra que obligue a trabajar medio año gratis para Hacienda. Por lo tanto, la educación como para todo, es básica, pero esto es otra historia.

José Vte. Tello

Socio Dtor. Tello Abogados