Con el paso de las últimas borrascas, los meteoros acuosos van dando una tregua a la pertinaz sequía que nos afectaba, especialmente a esta parte de la geografía española. A fecha diez de abril, la reserva hidráulica española estaba al 65,3 por ciento de su capacidad total. Los embalses contaban con 36.618 hectómetros cúbicos (hm³) de agua, aumentando en la última semana en 837  hectómetros cúbicos (el 1,5 por ciento de la capacidad total actual de los embalses) y sumando con las últimas precipitaciones.

Lo que en su conjunto es una buena noticia, ansiada por el mundo rural que ve como sigue nevando en Cuenca y Teruel como garantía de recarga de nuestras Cuencas, se ha visto otra vez afectado  de forma negativa por las noticias que nos llegan sobre la crecida del Ebro. Una crecida que lamentablemente ya se ha cobrado una vida humana, la de un pastor de Codos (Zaragoza). Una crecida de los ríos de la Cuenca del Ebro que ha puesto en jaque a Navarra, Aragón y La Rioja.

Una mala noticia que pone en valor la necesidad de armonizar las posiciones alrededor del Pacto Nacional del Agua que el Gobierno del Partido Popular está trabajando. Una crecida  extraordinaria que va a llevar aparejados unos costes extraordinarios para reparar los daños producidos. Pena de 200 millones, por lo menos, que podrían destinarse a mejora de las infraestructuras hídricas. Pena de millones de metros cúbicos perdidos sin poder aprovecharlos como correspondería a una sociedad cosmopolita y avanzada.

Una historia que se repite temporal tras temporal, viendo como un agua necesaria va al mar. Todo consecuencia del lastre de las políticas del ZPSOE y su estilete hídrico, la Ministra Narbona, que parece ser prefirió derogar el necesario trasvase por otros intereses más espurios con su Plan Agua, a tenor de las informaciones que van apareciendo por Murcia y la Comunidat Valenciana. La  izquierda derogó vendiendo que tenían la solución al problema de nuestra sequia estructural y, como siempre, volvió a engañar a los ciudadanos, porque el problema no se solucionó durante las dos Legislaturas del ZPSOE, al contrario. Se buscó politizar un recurso que, por escaso, debería estar por encima del debate político, a la altura de las expectativas de unos usuarios que se desesperan ante la falta de agua para regar sus explotaciones.

Entonces pedíamos “Agua Para Todos“, si, pero desde el sentido común, desde el respeto a los caudales ecológicos, desde la necesaria planificación y gobernanza hidrológica, con nuevas infraestructuras para facilitar transferencias entre Cuencas en momentos, como estos, por ejemplo. Una demanda desde el obligado entendimiento de los propios usuarios, los principales afectados. Otra vez el cálculo político es puesto en evidencia por la fuerza de los hechos. La naturaleza es tozuda, y nos guste más o nos guste menos, siempre tiene razón. Con mucho menos de los que ahora se está perdiendo en el mar, se solucionarían los problemas de nuestro sector agropecuario en la Comunidad Valenciana y Murcia. Simplemente una cuestión de solidaridad.

Simplemente una cuestión de justicia. Simplemente una cuestión de sostenibilidad social, económica y medio ambiental.

Juan Vicente Pérez Aras

Diputado por Valencia