-“El presidente del Gobierno nunca ha dicho que existiera rebelión en Cataluña…

-¿Pero está registrado en una entrevista en Antena 3?

-Ustedes me han preguntado por el presidente, cuando Sánchez dijo esto no era presidente del Gobierno, era Pedro Sánchez”.

¿Recuerdan estas palabras? Eran de la Vicepresidenta, hoy en funciones, la Sra. Calvo, aquella que nos regaló esa frase mítica, tan descriptiva de la izquierda al dilapidar nuestros recursos, indicando que “el dinero público no es de nadie”.

Pues bien, esta semana en un ejercicio de política de estado, de estadista, “in extremis” ante un Sánchez incompetente en la formación de gobierno con sus socios nacionalistas, populistas e independentistas, a pesar de “tirarse en plancha” a pactar en Valencia, Baleares, Cataluña, Pais Vasco e incluso, con los “filoetarras” de EH Bildu en Navarra, el presidente de Ciudadanos, a pocas horas de volver a una repetición electoral, insisto, por el fracaso en una negociación de “sillones”, de gestión de egos entre Sánchez y Pablo Iglesias, Albert Rivera ha ofrecido una solución no sólo al desbloqueo de España, y lo que sea más importante en mi opinión, a una oportunidad para que el PSOE de Sánchez retorne al constitucionalismo.

Eso sí, con unas exigencias a nuestra abstención, de sentido común, de respeto:

  1. Ruptura de su pacto con Otegi para que haya un gobierno constitucionalista en Navarra.
  2. No a los indultos y reunión para planificar el 155 ante un Torra que anima a la desobediencia.
  3. No subir los impuestos a las familias ni a los autónomos ante la desaceleración económica.

Es una situación límite, un ofrecimiento para evitar dilapidar de nuevo más de 175 millones de euros en gastos electorales, pero también, lo crucial, forzar a Sánchez a retornar al constitucionalismo, a garantizar el cumplimiento de las sentencias por los independentistas, garantizar a las familias y autónomos que no tendrán subidas de impuestos y retornar a los navarros, la dignidad de un pueblo que ha visto como el PSN se ha entregado a Otegi, aquellos que no han condenado la violencia de ETA, con más de 300 casos de asesinatos sin resolver.

Es el último intento desesperado, in extremis, aunque me temo que son demasiados los hechos consumados.

¿Y si Sánchez no fuera Sánchez?

¿Será de nuevo Pedro?

La respuesta ya la conocen. Ustedes eligen en los próximos comicios.

Vicente Ten

Diputado, Portavoz de Presupuestos en el Congreso por Ciudadanos