Confecomerç muestra su indignación de esta medida y la tilda de “incoherente y un sinsentido que atenta contra la reactivación económica”

La Confederació del Comerç, Servicis i Autònoms de la Comunitat Valenciana muestra su indignación al conocer la decisión del Gobierno de prohibir las rebajas en tienda física en esta crisis. Desde la confederación, piensan que “se trata de una medida incoherente, que deja en clara desventaja al pequeño comercio respecto a las grandes plataformas digitales.

Apuntan desde Confecomerç, que “tras casi dos meses de cierre, los pequeños comercios han recibido esta noticia como un mazazo y necesita urgentemente de una aclaración por parte del Gobierno”. Esto significará, que la prohibición de las rebajas o promociones tiendas físicas será “la sentencia de muerte para los pequeños comerciantes” Añaden que para que esta medida siga adelante “es necesario cambiar la ley” porque las rebajas es una acción que se rige por la Ley de Ordenación del Comercio Minorista.

El presidente de la patronal, Rafael Torres ha resaltado “que nos encontramos ante una descoordinación entre ministerios, y una decisión que provocará un gran impacto en el sector”. Torres solicita al ejecutivo “que piense que con este tipo de medidas se está poniendo en serio peligro la viabilidad de miles de pequeños empresarios y trabajadores, lo que sin duda supondrá la desaparición y cierre de pymes, micropymes y autónomos que forman la mayor parte del tejido empresarial y que representan el 13% del PIB a nivel nacional”.

“Es inadmisible que asistamos a un Plan de Desescalada, en el que se adopten decisiones en contra de la reconstrucción y de la recuperación empresarial y económica, cuando se puede garantizar totalmente la seguridad, adoptando medidas de limitaciones de aforo y mantenimiento de la distancia de seguridad”, ha asegurado Torres.

En última estancia, reclama que “el sector ahora mismo requiere de certidumbre y seguridad para iniciar la senda de la recuperación. Con este tipo de actuaciones lo único que se consigue es crear confusión y generar un agravio comparativo del pequeño comercio respecto a la venta en las grandes plataformas digitales internacionales, a las que no se les hace esta restricción, pudiendo seguir operando, teniendo así una ventaja competitiva respecto al pequeño comercio”.