Sánchez desaprovecha la oportunidad para cerrar compromisos con la Comunitat en una rápida visita en la que recuerda a bienvenido míster Marshall

La presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el acto institucional del Día de la Comunitat era una oportunidad para el Consell de la Generalitat para elevar la voz valenciana ante el conjunto del Estado. Y así, lo trató de aprovechar el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, en su discurso oficial, pronunciado íntegramente en valenciano, y donde hizo una defensa del actual modelo constitucional autonómico, en donde situó a la Comunitat en el centro de la misma, tras la ruptura catalana.

Según Puig, “ahora cuando las instituciones catalanas se han levantado de la mesa en  la que siempre habían contribuido a la apertura, es precisamente la Comunitat Valenciana la referencia. Es más necesaria que nunca la voz valenciana. Una voz respetuosa y reformista  para liderar la defensa de las autonomías”.

Esa fue la línea argumental de un discurso en defensa del autogobierno valenciano, en donde el president ha asegurado que el Estado autonómico “muestra síntomas de agotamiento”, cuya solución  “no es recentralización sino una profundización federal”, ya que “nadie puede sustituir la voz  de cada  nacionalidad o región, nadie puede hablar por los demás”.

Por ello, ha asegurado que “el 9 de octubre siempre ha sido el día de nuestra reivindicación autonómica, hoy es también pertinente reivindicar la España diversa que es la España real”.

A este respecto, Puig ha afirmado que “las autonomías pueden mejorar su gestión, sin dudas, pero nunca pueden ser acusadas de ser la administración malbaratadora del Estado”, y ha aprovechado para reivindicar una “profundización federal”, así como para denunciar una “insuficiencia global, hay un problema de equidad cuando las diferencias son de casi mil euros por habitante para garantizar los mismos derechos”.

Así, ha insistido en “reivindicar gobierne quien gobierne en España una financiación justa, inversiones equitativas y lealtad institucional”, es decir, “un cumplimiento efectivo de la Constitución”, pues, “pedimos reformas porque las valencianas y valencianos queremos avanzar en un nuevo contrato social que garantice el proyecto de vida de cada ciudadano y el futuro de nuestra democracia, desde una identidad cívica frente los uniformismos o los  identitarismos, dos amenazas a combatir”.

Asimismo, ha remarcado que desde 2015 con el Consell del Botànic “la sociedad valenciana ha dejado una etapa atrás y ha empezado otra” en base a “los valores de la honradez, del esfuerzo, de la responsabilidad, han sustituido a los principios que justificar en la especulación, la corrupción y los atajos oportunistas”, ya que, como decía el empresario Paco Pons “solo el trabajo decente y riguroso conduce a los mejores resultados”

Según Puig, “la Comunitat Valenciana tiene “un escenario de estabilidad, de diálogo, de honradez”, gracias el cambio de gobierno en España que “ha abierto una puerta para superar el problema valenciano”, y ha lamentado que el “populismo conservador, tristemente, ya está presente en muchos discursos de la política española y valenciana”.  En su opinión, “el problema ya no es tanto la existencia del extremismo sino que ideologías reputadas legitiman, aceptan e incorporan los postulados extremistas. El problema con los extremismos no es su surgimiento sino la fuerza que les da la mimetización de sus propuestas por partidos representativos”.

Bienvenido Míster Sánchez

Sin embargo, la respuesta del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no fue la esperada. Ni tuvo un contacto directo con la gente, ni los asistentes, ni tuvo un compromiso concreto con la Comunitat, parodiando a la famosa película del cinesta valenciano, Luis Berlanga, Bienvenido Míster Marshall, como diría un veterano político alicantino “estamos ante la nueva versión, bienvenido Míster Sánchez”. De hecho, llegó con el ministro de Fomento, el valenciano, José Luis Ábalos, y se fue con él. Apenas hora y media de presencia en Valencia, sin que nadie se pudiera acerca a él, y con menos empresarios que, en otras conmemoraciones en el Palau, y con un excesivo dispositivo policial sobre la ciudad y el edificio, alejando a periodistas y ciudadanos del presidente, que apenas pudieron acercase al jefe del ejecutivo.

Y es que en la intervención de Sánchez no hubo ningún compromiso con la Comunitat, ni ninguna respuesta a las peticiones del president Ximo Puig y de la vicepresidenta, Mónica Oltra, más allá de una pequeña oferta de diálogo, basada en términos generales: “tenemos la obligación de seguir avanzando desde el diálogo sobre el déficit de infraestructuras y la justa reivindicación de la financiación. No puede haber democracia sin la diversidad. Y por eso fortalecer los lazos autonómicos es avanzar”.

Pero, nada más, el resto de la intervención del jefe del ejecutivo central fueron lugares comunes, y pequeños gestos de escasa importancia para el autogobierno, como el reconocimiento del el papel que la Comunitat o el “futuro” de una región “orgullosa de sus símbolos” para hablar de Europa en un momento complicado para todo el continente por el auge de la ultraderecha y garantizando la elaboración de unos presupuestos “cargados de vocación europea, con cohesión territorial y social con esas infraestructuras que necesita la Comunidad Valenciana”.

Oportunidad perdida

Y esta situación fue criticada por la oposición. Tanto Ciudadanos como el PP-CV, además de Podem aprovechó para criticar la situación vivida. Así, la presidenta del PP-CV, Isabel Bonig, ha lamentado que” hemos perdido una vez más una oportunidad histórica”, ya que “Sánchez no haya dicho a los valencianos que va a invertir lo que nos corresponde, a pagar la deuda histórica y a reformar un modelo de financiación que comenzó con el Gobierno del PP”, y ha añadido que “nosotros no queremos promesas, queremos hechos”.

Por su parte, la portavoz de Ciudadanos en Les Corts, Mª Carmen Sánchez, ha criticado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Ximo Puig, hayan “pasado de puntillas” por la necesidad de un nuevo sistema de financiación autonómica: “no podemos dejar que el tema se dilate más en el tiempo, se trata de una cuestión precisamente de convivencia y hermandad entre las propias autonomías; es imprescindible”, y ha defendido, por contra, que “para conseguir un mayor autogobierno, habrá que hacer una redistribución de las competencias entre Estado y comunidades autónomas”. En su opinión, “para eso hace falta una base: esa base sin duda es el nuevo modelo de financiación, lo que ahora Puig llama el ‘problema valenciano’“,

De igual manera, el secretario general de Podem, Antonio Estañ, pidió al presidente del Gobierno que “responda a las necesidades de los ciudadanos”, y ha advertido que “la necesidad de unos presupuestos más sociales y menos controlados por Europa”, y lamentó la “falta de compromiso firme”.

Ausencia de Zaplana y escasa presencia empresarial

En cuanto a las presencias y ausencias, destacó este 9 d’octubre la ausencia de Eduardo Zaplana por su situación judicial de prisión cautelar, la primera que no acudió al acto institucional desde que abandonó la Presidencia de la Generalitat en el año 2002. Quién no  tampoco estuvo el ex president, Francisco Camps,  pero sí Alberto Fabra y Joan Lerma. También, faltaron empresarios alicantinos. No así los valencianos encabezados por el presidente de la CEV, Salvador Navarro, junto a la presidenta de CEV Valencia, Eva Blasco, y el presidente de la Cámara de Valencia, José Vicente Morata, junto a los cooperativas, Emilio Sampedro y Emili Villaescusa, y los sindicalistas, Ismael Sáez y Arturo León, entre otros.

Distinciones Generalitat

Más allá de los discursos y de la intervención del president el acto institucional estuvo marcado por la entrega de las distinciones de la Generalitat, que este año fueron excesivas hasta 30 galardones. Entre ellos, las dos altas distinciones, a la ex ministra Carmen Alborch y al dispositivo humanitario que recibió a la flotilla de barcos del ‘Aquarius’ en Valencia, junto a las distinciones al Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela que cuenta con 740 años de historia; a los tenistas David Ferrer y Anabel Medina; a las rectoras de la Universitat de València (UV), Mavi Mestre, y de la UJI, Eva Alcón, primeras mujeres en este cargo, y al Valencia CF, que este año celebra su centenario.

Además de las distinciones al Mérito Cultural, al Cor Sant Yago por su 50 aniversario; la Real Acadèmia de Belles Arts de Sant Carles por su 250 aniversario; el pintor Salvador Montesa; los cantautores Paco Muñoz, Lluís Miquel. También se reconoce la labor de Guillermina López al Mérito Científico y a la ilustradora Ana Juan Valencia, como embajadora de la Comunitat Valenciana; y, en el ámbito de Mérito Empresarial y Social, a la Fundación Cañada Blanch, la Cooperativa Vinalesa, la Asociación de Empresarias y Profesionales de Valencia (EVAP) y a Francisco Pons (presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) entre 2003 y 2011) a título póstumo.