Manolo Montalt |

Que en la jornada 32 del campeonato de liga lo único reconocible del Valencia CF es el estruendo de su desplome como proyecto, es tan triste como evidente e incontestable. La derrota en Eibar no hizo si no sacar a la luz pública todos los problemas de un vestuario desconectado de su entrenador y del proyecto. Parte de esos problemas ya fueron desvelados en la noche del martes 23 en el programa 90 Minuts al hablar de la poca ascendencia del entrenador sobre el lobby francés del vestuario, y de la sospecha de la plantilla a tener un filtrador dentro del cuerpo técnico. El resto de episodios ya públicos con Maxi Gómez, Guedes o Sobrino sólo demuestran que el entrenador ya ha perdido completamente el control del vestuario.

El hecho de que Celades sea un novato sin recorrido alguno a quien el traje le ha venido enorme, no puede esconder una realidad: la responsabilidad de que otro proyecto de técnico se haya sentado en el banquillo de Mestalla es única y exclusiva de su propietario Peter Lim. Un multimillonario caprichoso que se compró el Valencia CF para mercadear con futbolistas y a quien le importa bien poco el bien de la entidad que se compró ya que antepone única y exclusivamente su bolsillo.

La magna obra de Peter Lim se desmorona con estrépito. No hay ni siquiera una estructura profesional para afrontar la crisis y darle una salida digna. La estructura anterior se encargó de fulminarla el amo dado que colisionaba de frente con su concepción del negocio. Como el propio Anil Murthy se encargó de recordar en una entrevista, para ellos el resultado de cada domingo es secundario. Si ganas la Champions pero desoyes al jefe, al día siguiente estarás en la calle.

Así que, sin que sepamos si César Sánchez es bueno o malo -porque la política comunicativa del club (en manos de un esbozo cutre de Rasputín afrancesado cuya única función constatada en las oficinas de la entidad no es otra que la de adular constantemente al presidente de la entidad) impidió ni siquiera una simple rueda de prensa de presentación- y sin que sepamos que ideas puede tener para una crisis de este tamaño ya que no sabemos cuáles son las líneas maestras de su modus operandi, la situación es un tanto kafkiana.

Celades está sentenciado por plantilla y club. La idea es mantenerlo hasta final de temporada, aunque una derrota dolorosa en La Cerámica podría acelerar las cosas previo pulgar hacia abajo desde Singapur. Mientras tanto el entrenador intenta aparentar una unidad y una normalidad que hace tiempo que fueron devoradas por la desconfianza y la desafección de una plantilla que ha visto como ha retrocedido a 2016.

Poco hay de lo deportivo que se pueda destacar para el encuentro. Quizá la vuelta de Coquelin a la lista, otro de los futbolistas inmerso en un enfrentamiento. En este caso por una negligencia del doctor que Anil Murthy escogió a contranatura para deshacerse del doctor Toño Maestro (médico de confianza de la plantilla, pero del staff con el que trabajaba Marcelino).

Al final todo queda reducido a saber si la plantilla dará la cara por un técnico al que ya no se siente unida o si precipitará su caída sabiendo que un mal resultado puede acelerar una defunción con la fecha ya marcada en una primera previsión.

El posible once: Cillessen; Florenzi, Gabriel, Guillamón, Gayà; Kondogbia, Parejo, Ferran, Carlos Soler; Rodrigo y Maxi Gómez.

El encuentro comenzará a las 17 horas y será arbitrado por José Luis González González del colegio castellano leonés.