La Real Academia Española (RAE) define la productividad como la relación entre lo producido y los medios empleados para tal fin. Y a su vez, la productividad tiene -o debería tener- una incidencia directa sobre la riqueza de un país y sobre el bienestar de sus ciudadanos.

Sin embargo, en España la palabra productividad genera escalofríos. Para algunos políticos evoca reducción de salarios, precariedad o temporalidad, recordando las duras consecuencias de una crisis cuyos efectos aún se notan, agravada por las decisiones de los gobiernos correspondientes.

Vincular el incremento de la productividad directamente con la reducción de costes laborales es equivalente a enseñar a tus hijos a que una buena forma de aprobar en clase sea copiar curso tras curso; puede que sirva algunos años, pero tarde o temprano se quedarán atrás.

En el caso de España, esta variable ha sido la décima parte que la Unión Europea o EE.UU, sin embargo, los distintos gobiernos del PP o el PSOE han dado la espalda a las economías del futuro, haciendo caso omiso a los constantes “recordatorios” por parte de la Comisión Europea, de la necesidad de crear un consejo de la productividad, como se puede observar en el informe publicado el pasado 27 de febrero de 2019 (“Progress report on the implementation of the Council Recommendation of 20 September 2016 on the establishment of National Productivity”).

Para la Comisión, la problemática del incremento de la productividad es uno de los principales motivos de la ralentización de las economías europeas, entre ellas la española. Por eso, recomienda crear un organismo dedicado a analizar a qué se deben los problemas de productividad (potenciar la innovación, la capacidad de atraer inversiones, especialidades del tejido económico), de todos los sectores y desde todos los puntos de vista, con una visión transversal frente al empleo, la tecnología, las finanzas, el comercio internacional o la industria. Por este motivo, la productividad no debería analizarse por separado en cada organismo, se debe proporcionar una solución común en todas sus facetas.

Entonces, ¿Cuál debería ser el papel del gobierno en cuanto a la productividad? ¿Está asumiendo sus responsabilidades?

Desde Ciudadanos queremos poner en manos de los españoles las herramientas necesarias para ser más innovadores, mejorar el acceso a nuevos mercados y proporcionar facilidades para asumir nuevos retos que nos permitan avanzar poniendo en valor la calidad de nuestros sectores tradicionales y, a su vez, facilitando el acceso a nuevos sectores.

En breve, llegará un gobierno, encabezado desde el centro, al que sí le importa la productividad de su país, que tomará las medidas necesarias para prestarle, por fin, la atención debida, mejorando el rendimiento en la industria y la empresa, impulsando de este modo el crecimiento de la economía y del empleo de calidad, atajando la precariedad laboral.

En definitiva, Ciudadanos tiene respuestas para el siglo XXI, aquellas que pasan por el interés en la mejora de la productividad, el sanchismo sigue anclado en el pasado.

Vicente Ten

Economista, Diputado por Ciudadanos en el Congreso