Desde el pasado 29 de mayo, investido un presidente del Gobierno con el único objetivo de permanecer en Moncloa el mayor tiempo posible, en ningún momento le tembló el pulso entrar en contradicción con los posicionamientos de su maltrecho partido, tras la herida sufrida en Andalucía, tampoco a sus propias afirmaciones en la oposición, recordemos que antes era tan sólo “Pedro”.

Hace unos días, les explicaba el “truco” de estos Presupuestos Generales del Estado por su falacia en la previsión de ingresos, completamente exagerada para dar la sensación de que podían aumentar el gasto social que alivie a los ciudadanos tras una década de crisis,  eso sí, crujiendo de nuevo a la clase media y trabajadora a impuestos (frustración asegurada), y en segundo lugar, el “trato” humillante de sentarse con aquellos que quieren romper la unidad de España con 21 puntos vergonzosos que el propio Joan Tardá (ERC), en la tribuna del Congreso, reconocía el acercamiento del “sanchismo” a estas exigencias fuera del marco constitucional.

La inequívoca y contundente reacción de la sociedad española expresada el pasado domingo 10 de febrero, convocada por Albert Rivera en la Plaza Colón, las palabras de numerosos miembros del PSOE como Felipe González o Alfonso Guerra poniendo coto a la falta de lealtad institucional y constitucional del “doctor” Sánchez y, en especial, la evidencia ante la opinión pública de las intenciones ocultas (indultos) de ese texto de “Pedralbes” el pasado 20 de diciembre de ruptura de un proyecto común de convivencia, hicieron que el “truco y trato” sepultaran a un Presidente que tenía la misión de “convocar elecciones cuanto antes”, pero que sucumbió a la egolatría del Falcon 900B, su herramienta favorita, y sus viajes internacionales.

Y yo me pregunto, ¿Qué podía salir mal si la economía la llevaba Podemos y la política nacional Torra (léase Puigdemont) a costa de unos meses más de Sánchez en Moncloa?

La respuesta es clara, estos Presupuestos será su testamento político, el último documento de un Gobierno “Frankenstein” y del “sanchismo” que podemizó a un partido constitucionalista hasta hacerlo llegar a rodear el Parlamento andaluz porque no les gustaba el resultado de unas elecciones democráticas.

Hoy pierde el “sanchismo” y sus socios populistas, nacionalistas e independentistas, pero vuelve el constitucionalismo a la política, vuelve la cordura y la sensatez de un sistema democrático que nos ha dado 40 años de estabilidad y crecimiento, de mejoras en el estado del bienestar.

Hoy pierde Sánchez, no habrá ni truco ni trato, pero hoy ganan los ciudadanos para que convoque, ahora sí, elecciones cuanto antes y Ciudadanos encabece un proyecto de reformas que haga frente al separatismo y mire hacia el futuro.

Diez meses de Sánchez. Ni truco, ni trato.

Hoy ha perdido Sánchez y ha ganado España.

Vicente Ten

Economista, Diputado por Ciudadanos en el Congreso