Supera en casi tres puntos el bache técnico de la temporada pasada,  y municipios como Altea, Calpe, Finestrat  y L’Alfàs del Pi rozan el ‘lleno técnico’

 

El bache de ocupación estival que buena parte de los municipios de la Costa Blanca registraron el pasado verano está superado con creces. Al menos, eso se desprende de los datos obtenidos por BigDataHosbec.
Según los mismos, los hoteles de la Costa Blanca han alcanzado un 91.8% de ocupación durante la primera quincena de agosto, lo que supone un incremento  de 2,7 puntos respecto al mismo periodo del año 2018.

De esta manera, la ocupación media del conjunto de hoteles en la provincia de Alicante, supera el bache de ocupación del año pasado que, durante la primera quincena de agosto, registró una ocupación media del 89,1%, un dato muy similar entre los años 2009 y 2014, a consecuencia de la crisis, si bien, en este caso se debió principalmente al el efecto Brexit.

Por el contrario, esta quincena se ha registrado una ocupación muy similar a la de los años posteriores, que oscilo del 91,2% de 2015 al 92,3% del 2018. Según el presidente de Hosbec, Toni Mayor, estos datos demuestran que “el buen comportamiento del mercado turístico no sólo se ha registrado en Benidorm sino que ha extendido sus efectos al conjunto de toda la provincia de Alicante”.

Además, Mayor ha recalcado de nuevo “cómo se está consolidando por todo el territorio el reposicionamiento de la planta hotelera, con un nivel de inversión y calidad de primer nivel. Además, este esfuerzo inversor está siendo reconocido por el mercado que ha respondido con un elevado nivel de reservas en los establecimientos de superior categoría”.

En cuanto al origen de los visitantes, es destacable el peso que el mercado nacional tiene en la Costa Blanca en esta época del año, donde más de tres cuartas partes de los turistas alojados en hoteles son españoles, el 76,7% del total, reduciéndose el peso del mercado internacional a algo más, hasta un 23,3%, unas siete décimas respecto a la ocupación de agosto de 2018.

Por zonas, Altea es el punto turístico que mejor dato de ocupación registra con un lleno técnico: 97,7% de media en este periodo. A continuación, se sitúa Calpe que roza el 95% de ocupación, mientras que Finestrat  y L’Alfàs del Pi se sitúan en el 91,4% y el 90,7% de ocupación, respectivamente. Por su parte, el resto de la provincia, especialmente Alicante Sur registra una ocupación inferior, con un 83,40%, aunque también ha crecido dos puntos respecto de 2018 por lo que mantiene la tendencia de toda la provincia de Alicante en general.

Tras el mercado español, se ha situado el mercado  inglés con un 5,5%, un punto menos que hace un año, y el francés con un 4,8 %, con cuatro décimas más que 2018; seguido de Bélgica con un 2,% de los visitantes; Holanda, 1,7 %; Rusia, 1,2 %; Rumanía, 1%; Alemania, 0,9%; Ucrania, 0,7 %;  Noruega, 0,5%; Portugal y Estados Unidos, 0,4% cada una, mientras que el resto de nacionalidades registran un 4,3% de ocupación.

Por categorías, los mejores datos de ocupación se han registrado en los hoteles de cuatro estrellas, con un 95,2%, aunque también es destacable el comportamiento de los de cinco estrellas con más del 87% de media en este periodo. En el lado negativo se sitúan los hoteles de dos estrellas que pierden atractivo en el mercado y que bajan en ocupación hasta el 65,6%.