Negocio bitcoin venezuela

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Valores y excha…

Tu trabajo en el gobierno te paga 25 dólares al mes y los recibes en tu cuenta bancaria a las 7 de la mañana. Tienes que correr a la tienda para gastarlo antes de que pierda demasiado valor. Antes de la crisis, la inflación parecía inofensiva. Ahora la inflación ha destruido la economía y amenaza con matar de hambre a tu familia.
Esto parece un cuento de un distrito de Los Juegos del Hambre… pero no es ficción ni el futuro. Es el año 2020, en un país democrático antes pacífico y desarrollado. Esta es la realidad para muchos en Venezuela hoy.
Para los venezolanos, la caída en el caos parecía imposible hasta que ocurrió. En los años 70, Venezuela era el país más próspero de Sudamérica y uno de los más ricos de la Tierra. Era alabado por su proceso democrático pacífico y disfrutaba de los beneficios de las reservas de petróleo más ricas del planeta.
Hugo Chávez fue elegido presidente en 1998 en gran medida porque prometió destinar los beneficios de la industria petrolera gestionada por el gobierno a programas sociales. Y lo hizo, construyendo sistemas de bienestar extremadamente populares. Pero la dependencia del gobierno del dinero del petróleo sería su perdición. Cuando Chávez murió en 2013, su sucesor, Nicolás Maduro, asumió la presidencia. En poco tiempo, Marudo se enfrentó a la caída de los precios del petróleo a nivel internacional, lo que dejó los programas patrocinados por el Estado en ruinas. Durante cinco años su respuesta ha sido clara: consolidar el poder, mientras el pueblo de Venezuela lucha por sobrevivir.

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De vez en cuando, en ciertos países y culturas, se añaden nuevas palabras al léxico: Brexit, fake news, cripto. En Venezuela, bitcoin e hiperinflación son quizás dos de las palabras más mencionadas en la conversación diaria. La economía del país viene cayendo en picado desde que el presidente Nicolás Maduro llegó al poder en 2013, pero ahora ha alcanzado unos mínimos sin precedentes.
Según el Fondo Monetario Internacional, la inflación del bolívar venezolano alcanzará este año un sorprendente 200.000%. Una taza de café que costaba 150 bolívares en noviembre de 2018 ahora cuesta 18.000 bolívares. Un profesor universitario que gane 2,5 millones de bolívares al mes gana lo justo para comprar un kilo de carne o una docena de huevos con cada sueldo.
Christopher Sabatini, investigador principal para América Latina en Chatham House, describe la situación como “la peor crisis económica y humanitaria del mundo, en la que nunca ha habido una guerra”.
A lo largo de la historia, los habitantes de ciertos lugares han experimentado un proceso que los economistas gustan de llamar “descubrimiento de las ventajas del atraso”. Toman técnicas que han funcionado bien en partes más avanzadas del mundo y las aplican en regiones menos desarrolladas. Los cambios que introducen hacen que esas técnicas funcionen tan bien que una región, que antes era la periferia, se convierte en un centro por derecho propio. En Venezuela, la tecnología financiera, y más concretamente la criptomoneda, es cada vez más popular.

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13 de abril de 2021Desde que el régimen de Maduro lanzó el petro, su intento de criptodivisa nacional, el ecosistema de criptodivisas abierto y público de Venezuela ha sido subestimado. Para las personas que viven en una economía con una inflación del 2.600 por ciento y con políticas monetarias autoritarias como en Venezuela, las criptodivisas construidas en blockchains públicas ofrecen una variedad de soluciones. Estos beneficios incluyen la preservación del valor del dinero de los venezolanos mientras lo protegen de su gobierno y ofrecen soluciones para enviar ayuda humanitaria de manera más eficiente y segura.
A1: Las criptomonedas abiertas y públicas son monedas digitales que utilizan algoritmos criptográficos para registrar y asegurar la información que se almacena en un libro de contabilidad distribuido, una red de ordenadores que se conoce como blockchain. Las criptodivisas abiertas y públicas, como Bitcoin, no son emitidas, controladas o mantenidas por ninguna autoridad central. En países como Venezuela, esta es una característica vital que protege a la moneda digital de la manipulación, la interferencia del gobierno, la duplicación o el doble gasto.

Reuters

Anunciado en diciembre de 2017, se supone que está respaldado por las reservas de petróleo y minerales del país, y pretende complementar la caída en picado del bolívar fuerte de Venezuela, como medio para eludir las sanciones de Estados Unidos y acceder a la financiación internacional. El 20 de agosto de 2018, se introdujo el bolívar soberano, y el gobierno declaró que estaría vinculado al valor de la moneda petro[5][6].
Maduro afirmó que el petro permitiría a Venezuela “avanzar en temas de soberanía monetaria”,[10] y que pondría a disposición del país “nuevas formas de financiación internacional”[8] Sin embargo, los líderes de la oposición expresaron sus dudas debido a la agitación económica de Venezuela,[9] señalando la caída del valor del bolívar venezolano, su moneda fiduciaria, y 140.000 millones de dólares de deuda externa[11].
En un documento filtrado y revisado por Reuters, VIBE recomendó que el gobierno vendiera petros por valor de 2.300 millones de dólares en una oferta privada con un descuento de hasta el 60%, indicando que “la valoración de Maduro del naciente petro se enfrenta a un importante escepticismo del mercado”, seguido de petros por valor de 2.700 millones de dólares ofrecidos al público un mes después, y el resto “compartido entre el gobierno y VIBE”. También sugirió que el gobierno aceptara el pago de impuestos en petros, así como que permitiera a PDVSA, la compañía petrolera estatal del país, incorporar criptomonedas en sus tratos con empresas extranjeras[13][cuando?]

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