En esta ceremonia de la confusión en la que vivimos, el nuevo gobierno busca gestionar sus tiempos, para enmascarar su debilidad parlamentaria y así, poder blanquear ese fraude político de la moción de censura. Rehenes de sus actos, el nuevo gobierno empieza esta andadura con un vergonzante silencio sobre el coste real para los españoles de su ascenso a la Moncloa. Con lo que nos dieron con el plasma de Rajoy. Por mucho que busquen edulcorarlo a golpe de postureo fotográfico, el Sr. Sánchez lleva casi un mes en modo silencio. Ni el Congreso, ni los españoles, conocen el alcance de los favores que se forjaron en los despachos, sin luz ni taquígrafos, aunque día a día es constante el goteo de preocupantes noticias al respecto.