Exige a los partidos catalanes “afrontar los problemas que afectan a todos los catalanes pensando con responsabilidad en el bien común de todos”

 

Tres días después de las elecciones catalanas, el Rey Felipe VI ha aprovechado el tradicional Mensaje de Nochebuena para defender el “proyecto de común” de una “España plural” e invitar a todos los ciudadanos y políticos a “renovar el compromiso” para  continuar construyendo el actual modelo país, y reivindicar los logros conseguidos: “todo ese gran cambio, todo ese gran salto sin precedentes en nuestra historia, ha sido posible gracias a una España abierta y solidaria, no encerrada en sí misma; una España que reconoce y respeta nuestras diferencias, nuestra pluralidad y nuestra diversidad, con un espíritu integrador; una España inspirada en una irrenunciable voluntad de concordia”.

Un discurso en el que ha abogado por rebajar la tensión en el actual modelo de estado, y dar un paso hacia la construcción de un proyecto aún más plural, basado en el modelo constitucional de convivencia de 1977, y abierto a posibles reformas, y donde ha querido responder a las críticas de los partidos independentistas, presentando un país moderno, democrático y abierto a la crítica.

En este sentido, ha defendido un “balance tan positivo de todos estos años”, aunque ha reconocido la existencia de errores y virtudes “en el camino que hemos recorrido, desde luego, hay que reconocer que no todo han sido aciertos; que persisten situaciones difíciles y complejas que hay que corregir, y que requieren de un compromiso de toda la sociedad para superarlas” que, en su opinión, “nos merecemos superar”.

Seguir construyendo y mejorando España

Asimismo, ha aprovechado su intervención para disminuir la crispación y animar a toda la sociedad a trabajar, promoviendo una reforma de la actual España constitucional, ya que “la historia de la España que juntos hemos construido es la historia de un gran triunfo de todos los españoles. Una España a la que no debemos renunciar, que debe ilusionar y motivarnos, y que debemos seguir construyendo, mejorándola, actualizándola, sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores cívicos de respeto y de diálogo que fundamentan nuestra convivencia”.

Unos principios y valores que, en opinión del Rey, “como hemos comprobado incluso en este año 2017, están profundamente arraigados en nuestra sociedad, en la vida diaria de nuestros ciudadanos, y tienen raíces muy hondas en las conciencias y en los sentimientos de los españoles. Mucho más de lo que nos podíamos imaginar”. En su opinión, “España es hoy una democracia madura, donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y contrastar, libre y democráticamente, sus opiniones y sus ideas; pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás”.

Advertencia y responsabilidad a los catalanes

No obstante, ha advertido a los partidos independentistas la necesidad de “respetar y preservar los principios y valores de nuestro Estado social y democrático de Derecho”, pues, en su opinión, ello “es imprescindible para garantizar una convivencia que asegure la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político”, tal y como señala la Constitución, porque cuando estos principios básicos se quiebran, “la convivencia primero se deteriora y luego se hace inviable”.

El resultado de esa situación para El Rey Felipe VI no es nada positivo, y lleva a repetir situaciones ya superadas en la historia de España. En su opinión, “el camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión, que –como sabemos ya– solo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y –por supuesto– económico de toda una sociedad.

Por ello, ha pedido a los partidos catalanes aceptar el resultado de las elecciones catalanas, a “actuar con responsabilidad” y “afrontar los problemas que afectan a todos los catalanes, respetando la pluralidad y pensando con responsabilidad en el bien común de todos”.

En este sentido, ha defendido que el nuevo gobierno catalán debe emprender un camino diferente al de los últimos años, ofreciendo la mano del Estado, para iniciar un camino que  “sí debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana –tan diversa y plural como es– recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo; de manera que las ideas no distancien ni separen a las familias y a los amigos”, recuperando así la convivencia perdida en los últimos años.

Dicho camino, a juicio del Rey, “debe conducir también a que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña; y a que se afirmen los valores que la han caracterizado siempre en su propia personalidad y le han dado los mejores momentos de su historia: su capacidad de liderazgo y de esfuerzo, su espíritu creativo y vocación de apertura, su voluntad de compromiso, y su sentido de la responsabilidad”.

Retos sociedad española

Más allá de la situación política territorial española, el Felipe VI ha invitado al Gobierno central “no olvidar”, las otras serias preocupaciones y desafíos de la sociedad española, que también condicionan su futuro, como el crecimiento de la economía y la creación de empleo, que han mejorado sustancialmente, “pero la creación de puestos de trabajo estables tiene que ser siempre un objetivo esencial y prioritario”, así como “la responsabilidad de afrontar la desigualdad y las diferencias sociales, sobre todo tras las consecuencias generadas por la reciente crisis económica, que tanto daño ha hecho a no pocas familias, y ha afectado tanto al futuro de muchos jóvenes”.

De igual manera, se ha referido al terrorismo yihadista, que sigue siendo una amenaza mundial “y este año nosotros lo hemos sufrido directamente en Barcelona y Cambrils”, y a la corrupción, “que se mantiene también como una de las principales preocupaciones de la sociedad, que demanda que sigan tomándose las medidas necesarias para su completa erradicación y que los ciudadanos puedan confiar plenamente en la correcta administración del dinero público”.

Por otra parte, también se ha referido a la situación en la que Europa se encuentra: “España debe recuperar su protagonismo en un proyecto europeo que ahora requiere una mayor vitalidad e impulso. Europa –y España con ella– tiene que hacer frente a unos retos que son globales y ante los que no cabe la debilidad o la división sino la fortaleza de la unión”.

Finalmente, se ha referido a la defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, porque “no son problemas menores ni secundarios por la dimensión y los riesgos que acarrean y que ya estamos sufriendo”, exigiendo una mayor implicación de toda la sociedad “ante un problema que afecta a todo el planeta y que requiere soluciones no sólo globales, sino verdaderamente urgentes”.