Los populares inician una carrera por la sucesión con Núñez Feijoó como opción más destacada frente a distintos aspirantes de la meseta con Sáez de Santamaría, De Cospedal y Casado

 

El panorama político español ha cambiado radicalmente en la última semana. Y el mejor ejemplo ha sido el PP, que ha pasado de tener un férreo liderazgo en torno al ya ex presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a cerrar una etapa de 14 años al frente del partido con la convocatoria de un congreso extraordinario para la segunda mitad del mes de julio.

Así, lo ha anunciado el propio Rajoy en el transcurso de su intervención durante el comité ejecutivo nacional, en donde ha anunciado su marcha de la política “por el partido, y por mí”, sin marcar un relevo directamente , al contrario que hiciera José María Aznar cuando lo designó su sucesor en verano de 2003, mientras el aún líder popular, navegaba por el mediterráneo, junto a Eduardo Zaplana y Jaume Matas.

En su intervención, el ex presidente del Gobierno, que cierra una etapa de 37 años en política, ha sido contundente en esta ocasión: “ha llegado el momento de poner punto final a esta historia”.  A su juicio, “es lo mejor para el PP y para mí y creo que también para España. Lo demás no importa nada”, y ha asegurado que “el PP ha de seguir avanzando bajo el liderazgo de otra persona“.

Ha anunciado un cambio de etapa al frente del PP, de forma diferente a su antecesor: “os propongo la pronta celebración de una junta directiva nacional para convocar un congreso extraordinario que abra nueva etapa con nueva dirección”, y ha advertido su intención de no designar un sucesor. No obstante, ha anunciado que “cumpliré mi mandato del presidente del PP hasta el día que elijáis a la persona que me vaya a sustituir. Y dada la situación en la que me encuentro lo haré con prudencia y con el grado de intervención que es debido”, dejando los cambios internos a quien lidere el nuevo proyecto popular.

En estén sentido, ha avanzado que “el PP debe seguir avanzando y construyendo su historia de servicio a los españoles bajo el liderazgo de otra persona”.

De igual manera, ha destacado su “satisfacción” por el tiempo al frente del PP: “llevo mucho tiempo en política y se apreciar en todo lo que vale vuestro respeto. Soy consciente de la enorme lealtad que he tenido por parte de todos vosotros hasta el último día, ha sido increíble”, y al estilo Camps, ha calificado como un “privilegio” de ser presidente del Partido Popular durante 14 años, que ha valorado como “los mejores” de su vida política. En su opinión, “llevo el orgullo de haber presidido el partido más importante por su tamaño, sus afiliados, sus electores, el número de sus cargos representativos y, sobre todo, por los beneficios aportados a España“.

En este sentido, ha agradecido el apoyo que ha recibido estos años “en toda clase de circunstancias”, tanto cuando festejaban los “éxitos” como en situaciones “adversas” que “estrechaban su unidad para consolidar” la fuerza del partido.

¿Quién será el sustituto?

La sucesión de Mariano Rajoy al frente del PP, no tutelada, según ha explicado, abre una nueva carrera interna de un mes y medio por el liderazgo popular con distintos protagonistas. El más señalado es otro gallego, y presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoó, el preferido a priori por el actual líder popular, pero, no el único aspirante. Podría ser quien tiene los apoyos de los principales barones territoriales, pero, frente a él se encuentra el ‘poder de la meseta’ y de la burguesía madrileña que querrá continuar controlando el principal partido de la derecha español.

Y en este ámbito, hay tres opciones, las tres actualmente ligadas a Rajoy, pero, no siempre ha sido así. De ellas, la cara más nueva es el conocido el ‘otro Rivera’, como es el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, que fue jefe de gabinete de José María Aznar en FAES, y podría ser su tapado, junto a él, están las dos mujeres del reino de Rajoy, la ex vicepresidenta, Soraya Sáez de Santamaría, y la secretaria general, Dolores De Cospedal, si bien, su gestión de estos años les ha generado bastantes enemistades en las estructuras del partido y en las bases, aunque controlan aquellas direcciones más débiles como es el caso de la valenciana, y además, están enfrentadas entre sí.

Además, existe otra opción también periférica, el deseado por los empresarios, pero quizás quien menos poder orgánico y territorial tiene. El aún ministro de Fomento, Iñigo de la Serna,  de quien dice que “es un gran gestor y mejor líder”. De hecho, aseguran que es el candidato favorito de la patronal, pero no tiene peso en el partido. De hacerse con el poder sería el camino más rápido para recomponer el PP, pero aseguran diversas fuentes que “otros intereses no le dejarán”. Su gran defensor es el ex ministro de Interior, Ángel Acebes.