La corrupción del Partido Popular ya es como el título del libro del gran poeta alicantino Miguel Hernández, “El rayo que no cesa”. Y la de “casos aislados” que nos quedan por ver todavía…

Desde el punto de vista judicial el panorama es absolutamente desolador. Cuando pensamos que ya nada puede ir peor, se esfuerzan y aún lo consiguen. En la calle el comentario en boca de la  gente es “¿pero había alguien honrado en el PP?” Todos los presidentes de la Generalitat Valenciana del Partido Popular en los últimos veinte años (excepto Alberto Fabra) y más de un tercio de todos los Consellers (unos treinta) están procesados o han sido condenados por la Justicia. Además el propio Partido Popular ha sido condenado por lucrarse de la corrupción. Son datos absolutamente demoledores.

¿Y desde el punto de vista político?

Ahora sí que se puede decir que el Partido Popular está muerto, aunque parece que ellos aún no se han dado cuenta. Créanme, el descalabro electoral que sufrirán en las próximas elecciones va a ser de una envergadura histórica que ni ellos mismos se imaginan ahora mismo. Y la verdad es que se lo merecerán, no se puede reaccionar peor ante el constante goteo de “casos aislados” de corrupción.

Si vemos el esquema de reacción del PP que se repite con todos los casos de corrupción es muy simple: primero se niega todo. Cuando las evidencias empiezan a ser abrumadoras, reivindican “la  presunción de inocencia” y “que se deje trabajar a los jueces”. Cuando después de un tiempo los jueces concluyen la instrucción y procesan al político de turno, dicen sin ningún rubor que ya no forma parte del partido (aunque lo hayan dado de baja hace diez minutos) y dicen que “los hechos ocurrieron hace mucho tiempo” (como si esto fuera una excusa). A continuación actúan como si no conocieran de nada al corrupto y recurren a la célebre frase del “caso aislado” (¿de verdad que no hay nadie en el PP que se atreva a decirle a Rajoy la absoluta ridiculez de esta frase?).

¿Se puede ser más torpe? ¿Se creen que somos idiotas? La verdad es que hay que reconocer que es muy difícil hacerlo peor, y el “marianismo”, que es el arte de no hacer nada y esperar que los problemas se resuelvan por si mismos, no ayuda nada. El Partido Popular hace muchos años que tuvo que pedir perdón a toda la sociedad (sobre todo a la valenciana) y anunciar una refundación y reestructuración profunda de todas sus estructuras, con una renovación generacional de calado. Pero “Rocky Mariano” es el típico boxeador “sonado” que está a punto de besar la lona por su inacción, y con ello arrastrar a todo el PP. Y ahora ya es tarde para reaccionar.

Políticamente España es un país dónde los cambios suceden con cierta lentitud y tradicionalmente con poco espíritu crítico. La prueba de ello es que llevamos casi 40 años de bipartidismo con dos partidos plagados de casos de corrupción. Pero ha llegado un punto de inflexión para el PP, y también ha llegado Ciudadanos, su verdadera némesis.

La fuga de votantes del Partido Popular se va a acentuar en el próximo año.  Y para su desgracia, ya no se trata de un voto de castigo hacia el PP, ahora se trata de un voto a favor de las políticas útiles de Ciudadanos. Lo más significativo de la última encuesta del CIS, más allá de las proyecciones de voto, es precisamente esto, la fidelidad de los votantes de Ciudadanos, dato que demuestra que ya no son receptores de “votos de protesta o castigo” contra otros, sino que se trata de un “voto a favor”, es decir un apoyo directo a las políticas útiles de Ciudadanos.

Cataluña ha sido el principio del fin para el Partido Popular. Su ineficacia absoluta y el manejo tan torpe que han llevado con todo el “procés”, unido al mensaje claro y directo de Ciudadanos, y cómo no, a una figura como Inés Arrimadas y su gran triunfo electoral, han terminado de convencer a muchos indecisos. La gente ya percibe a Ciudadanos como un partido ganador, y esto en España es muy importante.

Estamos siendo testigos de la historia, de un gran punto de inflexión en la política española. Una parte muy significativa de la sociedad ha comprendido que el Partido Popular ya no nos sirve, y muchos de ellos se han girado hacia el partido naranja y se preguntan ¿y si le damos una oportunidad a Ciudadanos?

Como indicaba en el título del artículo, el último que salga del Partido Popular que apague la luz y cierre la puerta. No les quepa ninguna duda, estimados lectores. que otras puertas se abrirán, y probablemente serán de color naranja.

@Vicent_Raga

Consultor empresarial con formación jurídica, concejal y portavoz de Ciudadanos (Cs) en el Ayuntamiento de Alboraya.