En una escena de la Guerra de las Galaxias, Darth Vader ofrece una réplica que siempre me ha gustado. La estrella de la muerte está casi terminada. Un enorme prodigio. Todos satisfechos con su increíble y cara herramienta. Pero Vader les dice que “no se ofusquen con ese prodigio tecnológico”. El poder de la fuerza (el de una persona) es mayor.

Vivimos una revolución tecnológica. Más del 90% de los científicos de la historia están activos y produciendo. Los que somos inmigrantes digitales, nos subimos con esfuerzo a cada nueva tecnología. Vemos como el mundo cambia cada pocos años. Y eso crea brechas.

Una revolución es un cambio rápido, del que se poseen riendas y objetivos difusos. Como cabalgar a lomos de un tigre, dijo alguien. No sabes quién guía a quién, pero sí que te puedes llevar un zarpazo con facilidad. Por más fascinante que sea el tigre.

Según escuché recientemente en un foro de RR. HH., 3 empresas del Ibex 35 habían quitado al responsable del área de personas del máximo comité de dirección. Es un mensaje poco tranquilizador. Si la revolución se agota en lo tecnológico, es que no hemos aprendido nada.

Como nos pasa siempre, los medios caros pueden acabar convirtiéndose en fines en si mismos. La revolución 3.0 tiene que ser, también, la de las personas. Personas que tienen herramientas potentes a su servicio. Vader tenía razón en este punto.

Algo que tenemos claro los socios en AquilinoMedina – Tu estrategia empresarial, es la centralidad de la persona.

Para empezar, cualquier directivo con mínima experiencia de responsabilidad te dirá que lo más difícil de su trabajo es dirigir personas. Seleccionarlas, motivarlas, recompensarlas equitativamente, darles el puesto que les permita desarrollarse… Cuando en plena guerra fría le preguntaron a Einstein, ante el desarrollo armamentístico, como sería la tercera guerra mundial, respondió que lo que sí sabía es como sería la cuarta. Con palos y piedras.

Si esta revolución digital que viven las empresas no es para las personas, lo que está por venir estará desprovisto de corazón. Y por cierto, el Imperio al final cae derrotado gracias a la determinación de una persona.

Sergio Herrero

Responsable del área de RRHH en AquilinoMedina – Tu estrategia empresarial