El plan de la dirección nacional es mantener a Bonig como candidata a la Generalitat, y dirigir directamente la composición de las candidaturas sin la participación del aparato regional

 

La presidenta del PP-CV, Isabel Bonig, se acercó un poco más a su objetivo de ser candidata popular a las elecciones autonómicas. Y es que las declaraciones del presidente nacional del PP, Pablo Casado, suponen un respaldo implícito a la dirigente popular al asegurar que “llevo diciendo muchos años que va a ser una magnífica presidenta de la Generalitat Valenciana”, por lo que Boing está más cerca de su sueño ser candidata del PP-CV a las elecciones autonómicas de 2019.

Unas declaraciones que Casado realizó durante un acto en Santa Pola en homenaje a las víctimas del último atentado de la banda de terrorista ETA en la localidad alicantina en agosto de 2002, donde falleció una niña, y al que asistió buena parte del aparato del PP-CV, salvo el presidente provincial, José Ciscar, y que contó también con la presencia destacados dirigentes vinculados al zaplanismo, aún en el PP-CV, como Macarena Montesinos y José Antonio Rovira.

Un respaldo que, según distintas fuentes consultadas, buscan “no abrir guerras internas” en las organizaciones territoriales  del PP para no debilitar la posición del PP ante las elecciones autonómicas y municipales, pero, según aseveraba un veterano dirigente alicantino, “no generar una reacción a la apatía instalada en el partido puede ser un elemento motivador”.

Sin embargo, esta reacción, en opinión de dirigentes del PP, se puede producir dejando a Bonig, ya que “su candidatura no será gratis”. Y es que, según las mismas fuentes, la continuidad de la presidenta regional como candidata “no supondrá que ella dirigirá el proceso de elaboración de las candidaturas”, pues, “éstas estarán designadas desde Madrid”, y además podría suponer algún cese de alguna de las personas de su entorno, como la portavoz provincial de Valencia, Mari Carmen Contelles, y el presidente de la gestora provincial, Rubén Moreno, entre otros, lo que supondría un aislamiento de la actual presidenta

En concreto, según apuntaba este dirigente, uno de los candidatos a designar desde Madrid será el aspirante a la alcaldía de Valencia, y éste, parece que no será el actual portavoz, Eusebio Monzón, sino el actual presidente de la gestora local, Luis Santamaría, que parece mejor situado en el nuevo poder popular valenciano. Y no será el único candidato designado por Madrid, sino la mayoría de alcaldes, donde, según las encuestas de la dirección nacional, hay más opciones de recuperar gobiernos  locales que a nivel autonómico, donde las encuestas no parecen ser muy optimistas.

De esta manera, se permitiría a Bonig una última oportunidad, y en el caso de tener resultados positivos, es decir, recuperar el gobierno valenciano, se produciría una renovación completa del PP-CV. Sin embargo, la presidenta será la única que tendrá la oportunidad de ser candidata, el resto del aparato regional no tendrá la misma suerte.

La duda radica si Isabel Bonig aceptará estos sacrificios a cambio de ser candidata. Desde su entorno, hasta el momento, se asegurado que las candidaturas estarán dirigidas desde el aparato regional. De mantener esta idea el choque parece claro.