Y empieza la carrera de fondo.

Muchos son los sondeos que nos ofrecen estos días los medios de comunicación, muchas son las subidas y bajadas de los partidos políticos. Variados son los premios y los castigos que se auguran para todos.  Son los nervios previos a las campañas electorales.

Esta campaña de cara al 2019, es diferente. Esta campaña de momento es irreal, aunque al final del camino en todas las consultas electorales, cuando se hace el escrutinio y la lectura la noche de los comicios, siempre hay una voz general  en la que se oye: “todos ganan”, y así es; el que nada tiene, con poco que saque, suma; el que ya tiene representación, compara;  y al final si no hay mayorías absolutas quien gobierna es el fruto que nace de un pacto de ganadores o de perdedores.

Y a eso es a lo que no nos acostumbramos con facilidad. El 2015 era el año de la regeneración política, las elecciones de los partidos emergentes, las elecciones del castigo a la corrupción, las elecciones para emprender un camino mejor; pero lamentablemente según mi pobre prisma, solo se quedó en un objetivo; pienso que de poco o nada sirvieron las advertencias del pueblo que al final, destronaron a unos y coronaron a otros.

Hoy cuando vamos camino de los cuatro años, encontramos algunos partidos deshechos, la corrupción azotando el recuerdo de tantos y tantos políticos que han mancillado su honra y la de sus partidos , y no hay más que poner las noticias de medio día o  por la noche para ver la larga lista de “investigados” “presuntos” o como se les quiera llamar que peregrinan por los juzgados  en defensa de su inocencia o a dar explicaciones de su paso por los públicos despachos.

Eso está ahí, y cada día salen casos nuevos con asuntos viejos, y no nos olvidemos que en ese barco llamado gobernar, hay mucha tripulación, y lo que es peor, los dardos envenenados que lanzan los “salvadores” de la patria, con tal de perseverar en la ocupación de su cómodo sillón, no dejan de calentar los ambientes, tan cargados de hastío por los desequilibrios sociales.

Me duele que la palabra regeneración no llegue, y me temo que estamos ante un largo compás de espera,  donde la regeneración vendrá de las futuras generaciones que fruto de la crisis, tomarán conciencia de que hay que gobernar para todos y con nuevas formas, basadas en las viejas fórmulas de honradez, servir al bien común, tener altura de miras para ser de todos, y por encima de todo, estar preparados y con una buena formación personal y académica que hagan las Instituciones accesibles a la ciudadanía.

Los trapos sucios se lavan en casa, los parches en caliente solo sirven para avivar las heridas, los pequeños grupúsculos que no sacan representación, tendrían que plantearse “otra forma” de presentarse para  que su mensaje llegue al elector, y los que de partida están convencidos que la carrera está ganada, solo cuentan con el serio aval del resultado que el pueblo les otorgue en el día de la elección. Lo demás a esta altura del camino, son sondeos.

Buen momento para la reflexión; buen momento para empezar a trabajar con seriedad y dejando claro que compañeros de viaje elige cada partido, buen momento para ver que se ha hecho mal… que se está haciendo mal y cómo se gestionan esas carencias, y excelente momento para dejar de afear conductas que todos los partidos están en peligro de cometerlas, llevarlas ante el órgano competente, las redes son para otras cosas y con qué facilidad las usamos para lo que no toca; afrontar el presente y el futuro con rigor, y dejar claras las pautas; pautas que a veces ocultan dobles varas de medir, silencios cargados de complicidad, y estruendos de vanagloria, que cuando llega el momento de la verdad,  es difícil gobernar. Hace falta un estudio riguroso para poder gestionar el poder que el pueblo otorga con su confianza.

Dialogo y honradez, cuentas claras y a trabajar.

José S. Mugui