Es la  primera entidad que abandona esa comunidad tras el desafío independentista, mientras el Gobierno prepara un decreto para facilitar la salida de empresas

Alicante volverá a tener la sede de un gran banco tras la desaparición de la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). Tras el pulso independentista de los últimos días, y las caídas reiteradas en bolsa desde pasado lunes, el consejo de administración del Banco Sabadell, que preside Josep Oliu, ha adoptado en reunión extraordinario el cambio de sede social ante la posibilidad de que el Parlament de Cataluña haga una declaración unilateral de independencia el próximo lunes.  La decisión adoptada ha sido aplaudida por la bolsa, donde la entidad ahora valenciana, ha subido un 6,16%, tras las caídas de los últimos días, donde había perdido más del 10% de su valor, aunque en el año acumula todavía una revalorización superior al 22%, siendo una de las entidades con mejor evolución.

Con ello, desde la entidad financiera se garantizan la continuidad bajo las autoridades de la Unión Europea y el paraguas regulatorio del Banco Central Europeo (BCE) en caso de secesión, lo que garantiza los intereses de accionistas, clientes y empleados dentro de cualquier escenario. El consejo mantenía dos opciones, Madrid o Alicante, optando por la capital alicantina aprovechando la presencia de parte de la estructura operativa de la antigua CAM, que era su territorio histórico.

De hecho, la adquisición en 2012 de la antigua caja alicantina permitió a Banco Sabadell posicionarse como el cuarto grupo bancario privado en España, por lo que en caso de cambio de sede social, Alicante era la mejor posicionada.

Además, algunos de los departamentos de la entidad como internacional tenía una considerable estructura en Alicante, así como la sede social de la filial inmobiliaria, Solvia, ya se encontraba en ciudad, en el edificio de la avenida Óscar Esplá que albergó la sede central de la CAM, y que a partir de ahora será la nueva sede social del Banco Sabadell.

El traslado supondrá a partir de ahora que el pago de impuestos de la sociedad se lleve a cabo en la ciudad que albergue la nueva sede del banco, en este caso Alicante. No obstante, la sede operativa del banco continuará momentáneamente en Barcelona.

Decisión reflexionada

La decisión de cambiar la sede social de la entidad financiera no una decisión improvisada, y el equipo que dirige Josep Oliu la lleva estudiando desde hace algunos años con primeros pulsos independentistas. Empezó a cobrar fuerza cuando el ex presidente, Artur Mas, convocó las elecciones del 27-S, a las que quiso dar un carácter “plebiscitario” y, en especial, tras la declaración de Junts pel Sí y la CUP del 9-N. En ese momento, la cuestión saltó del orden del día del  consejo de administración del banco a última hora,  pero, continuó trabajando para tenerlo todo preparado para efectuar el cambio, si las circunstancias lo obligaban a realizarlo.

Desde  la entidad financiera se entendía que no podía permitirse ninguna de las incertidumbres que plantean los planes independentistas del ejecutivo catalán. Pero el argumento de mayor peso es que, como ha recordado en numerosas ocasiones la Comisión Europea, Cataluña quedará fuera de la Unión Europea, algo que la entidad no puede permitirse sobre todo porque perdería los mecanismos de acceso a la liquidez en euros y a la garantía de los depósitos.

En este sentido, Oliu ya ha mantenido distintas conversaciones privadas con el president de la Generalitat, Ximo Puig, incluida alguna cena en Valencia, en la que ya trató de dicha posibilidad, y que la Comunitat por su vinculación con la entidad por la antigua CAM era la mejor posicionada para el cambio de sede social, como así ha sucedido este jueves.

Por ello, tras los primeros rumores del anuncio consejo de administración para determinar el cambio de sede social, el propio jefe del Consell precisamente en Alicante ha asegurado “es evidente que el Banco Sabadell tiene intereses muy importantes en la Comunitat Valenciana y, específicamente, en la provincia de Alicante”, por lo que, en su opinión, “si finalmente se decide un cambio de ubicación, evidentemente la Comunitat Valenciana está en buena disposición”.

El grupo que preside Josep Oliu cuenta con más de 11 millones de clientes en España, Reino Unido, Estados Unidos y México, cuyo negocio en el extranjero representa más de un 30% y el 70% el conjunto de España, siendo la Comunitat Valenciana una de las zonas con más  clientes. Cataluña ya sólo representaba un 15 % del total del balance de la entidad.

Avalancha de empresas

Y no parece que el Banc de Sabadell sea la única entidad que vaya abandonar Cataluña, en los últimos días numerosas empresas sí que se lo están planteando. Sin embargo, no todas lo tienen tan fácil, como es el caso  La Caixa, pues, a pesar de la pérdida de clientes, necesita pasar por junta general de accionistas para tomar la decisión. Por ello, desde el Gobierno central ya se trabaja en esa dirección, y está estudiando un decreto para facilitar la salida rápida de Cataluña sin la necesidad de que organicen una junta de accionistas.

Según fuentes del Gobierno, se trataría de una medida que facilitaría el traslado a compañías como Caixabank, cuyos estatutos no permiten el cambio de sede con un mero acuerdo del consejo de administración, sino que requieren la aprobación de los accionistas.